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domingo, 9 de enero de 2011

“Minichatarra” da la bienvenida a clases. El Universal.

Desde mañana, 610 productos en porciones pequeñas, entre refrescos, frituras y galletas se venderán en las cooperativas

INSUFICIENTE. José Ángel Córdova, asegura que los productos fueron reformulados en cuanto a su contenido calórico, la organización El Poder del Consumidor dice que lo único que el gobierno federal logró es que la industria redujera el tamaño de las presentaciones de sus productos (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL)

Domingo 09 de enero de 2011 Nurit Martínez y Ruth Rodríguez | El Universal
 

Este lunes regresan a clases más de 27 millones de alumnos de educación básica y con ellos los alimentos chatarra pero en “miniporciones”.

Aunque el secretario de Salud, José Ángel Córdova, asegura que los productos fueron reformulados en cuanto a su contenido calórico, la organización El Poder del Consumidor dice que lo único que el gobierno federal logró es que la industria redujera el tamaño de las presentaciones de sus productos.

Además, al entrar en vigor de manera obligatoria los Lineamientos para el Expendio o Distribución de Alimentos y Bebidas industrializados en las escuelas del país, en 3 de cada 10 no se logró crear el grupo integrado por padres de familia, maestros y directores que vigilará que a los planteles no entren los llamados productos chatarra o hacer que se consuman una sola vez por semana las botanas, galletas, pastelillos, confites y postres.

Listado obeso

La lista de alimentos y bebidas autorizados por las secretarías de Educación Pública y Salud que se podrán vender en las tienditas escolares a partir de este lunes supera los 600 productos, entre botanas, galletas, yogures, dulces, refrescos y bebidas light.

El listado, cuya meta es frenar el sobrepeso y la obesidad infantil que afecta a uno de cada cuatro niños de primaria y a uno de cada tres de secundaria, registró hace seis meses sólo 50 productos y ahora tiene 610 opciones entre alimentos y bebidas.

En el apartado de botanas, pastelillos y confites hay –hasta el 22 de diciembre— cerca de 430 productos autorizados, lo que representa 70% del total de la lista.

En su mayoría son productos en “miniporciones” que se han ido incrementado.

Hay minipastelitos, panecitos con doble chocolate, frituras de maíz, entre otros, pero con porciones más pequeñas. A diferencia de los niños de primaria que sólo podrán consumir agua, los jóvenes de secundaria seguirán comprando refrescos, pero light, así como jugos.

Alejandro Calvillo, quien encabeza la organización El Poder del Consumidor, dijo que es preocupante que la industria sólo cambió las porciones de sus productos y para su elaboración se utilizan los mismos edulcorantes, grasas trans y cantidades de azúcares o sodio, con lo que “se va a provocar que ahora los niños compren dos o tres productos para quedar satisfechos”.

La Secretaría de Salud señaló al respecto que la industria cambió sus productos no sólo a raciones más pequeñas o “mini”, sino que los artículos autorizados tienen porcentajes más bajos de grasas, sodio y azúcares.

El titular de la dependencia agregó que una persona se vuelve obesa porque come en exceso o ingiere alimentos que son demasiados calóricos, y ambas cosas se deberán evitar con la participación de los padres.

El titular de El Poder del Consumidor lamentó que las dos secretarías encargadas de promover un cambio en la cultura alimentaria entre los niños no hayan podido hacer que ninguno de esos productos quedara fuera de las escuelas. “Mientras estén presentes continuará el deterioro de los hábitos alimenticios”, señaló Calvillo.

Las versiones de productos en pequeño únicamente hará que los niños compren más de uno, coincidió Carmen Iñárritu, especialista en temas de obesidad de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Hacer versiones en mini no es la solución y tampoco que digan que hay un cambio en el contenido de grasas o azúcares, puesto que en realidad estamos hablando de productos que no son nutritivos. Los dulces, pastelillos y frituras no son nutritivos, lo mejor sería sacarlos de las escuelas y sustituirlos por frutas y verduras”, consideró.

Cifras del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) alertan que de 1980 a la fecha la prevalencia de sobrepeso y obesidad se ha triplicado en México en todas las edades, regiones y grupos socioeconómicos, y continúa creciendo a un ritmo alarmante.

A consecuencia del sobrepeso y la obesidad, los niños y adolescentes presentan enfermedades que pueden afectar sus vidas y que antes eran exclusivas de los adultos, como la diabetes mellitus tipo dos, hipertensión arterial, aumento de triglicéridos y colesterol, entre otros.

Alertó que hasta ahora no se difundió con claridad que este tipo de productos “sólo podrán venderse un día a la semana en los planteles escolares”, porque así lo marcan los lineamientos.

“Las botanas, galletas, pastelillos, confites y postres, siempre y cuando cumplan con las características indicadas, podrán incluirse una vez a la semana, en sustitución de una preparación de alimentos, para así no rebasar el contenido energético diario del refrigerio”, recomendaron las secretarías de Salud y Educación en el apartado de combinación de alimentos y bebidas en los refrigerios escolares de los lineamientos aprobados en agosto.

Faltan comités

Sin embargo, para que eso se cumpla en cada una de las 224 mil 768 escuelas públicas y privadas del país debería crearse un comité de vigilancia del consumo escolar, conformado por al menos cinco personas designadas por el Consejo de Participación Social.

El informe más reciente de la SEP indica que esos grupos fueron creados en 166 mil 050 escuelas. El mayor rezago se da en los planteles privados, donde menos de la mitad (49%) tiene un consejo.

En el estado de Michoacán no se podrá verificar que estos lineamientos se cumplan a cabalidad, debido a que sólo dos de cada 10 escuelas tienen a un grupo de padres de familia que garantice que los niños no comerán productos chatarra. Las mismas dificultades se presentarán en Tlaxcala, Oaxaca y Guanajuato, en donde el porcentaje es de entre cinco y seis escuelas que no cuentan con un grupo de vigilancia del consumo escolar.

La Secretaría de Educación Pública también dio a conocer que la mayoría de los estados iniciaron —en estos seis meses— con “restricciones” de refrescos, galletas, pastelillos, botanas y frituras en los planteles escolares, a pesar de que es hasta mañana lunes cuando será obligatorio.

En Campeche, Jalisco, Oaxaca, Tabasco y Tlaxcala no se había realizado ninguna acción en ese sentido.

En el Distrito Federal y el estado de México la restricción únicamente era para los refrescos.

Según la Encuesta Nacional de Salud en Escolares 2008, 90% de los planteles tienen agua entubada; sin embargo, únicamente 56% de las primarias y 60% de las secundarias disponen de agua potable gratuita.

Previo al regreso a clases, la Secretaría de Educación del Gobierno del Distrito Federal (GDF) anunció que 220 escuelas cuentan con un bebedero.

La Secretaría de Educación Pública dio a conocer que distribuirá en toda la República Mexicana 16 millones de manuales para padres de familia de Cómo preparar el refrigerio escolar y tener una alimentación correcta, así como 250 mil ejemplares de las Orientaciones para la regulación del expendio de alimentos y bebidas en las escuelas.

miércoles, 5 de enero de 2011

Serias carencias en los planteles de preescolar, reconoce el INEE. Periódico La Jornada.

Sólo 19% de los centros escolares tienen sanitarios, pero sin agua, señala un estudio

En un contexto urbano favorable cerca de 80% dispone de área de juegos en buenas condiciones, mientras en centros comunitarios o indígenas menos del 20% dispone de esos espacios

Foto

La educación preescolar en México, estudio del INEE, explora las condiciones de seis espacios educativos: salones de usos múltiples, áreas verdes, plaza cívica, patio, chapoteadero y arenero Foto María Meléndrez Parada

Karina Avilés

Periódico La Jornada
Miércoles 5 de enero de 2011, p. 29

Aunque se consideran espacios indispensables para contribuir al desarrollo físico, intelectual y mental de los infantes, 38 mil 778 planteles de preescolar, esto es, 48.4 por ciento, carece de área de juegos y cuando cuenta con ella no sirve; 59 mil 289 escuelas, 74 por ciento, no tienen areneros, y a 68 mil 262 centros –85.2 por ciento– les hace falta un chapoteadero o alberca.

De acuerdo con el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) en 10 por ciento de estas escuelas no hay baños y en 19 por ciento hay sanitarios, pero sin agua.

Sólo dos terceras partes de los planteles de preescolar que tienen baños cuentan con retretes adecuados a la estatura de los pequeños. Mientras en 56.3 por ciento de los centros, los retretes son compartidos por niños y adultos.

Ante ello, el INEE apunta que las condiciones básicas de higiene no están presentes en un porcentaje amplio de los centros de educación preescolar mexicanos, especialmente en aquellos que atienden a las poblaciones más vulnerables (...) Estos resultados dejan ver que el sistema educativo público tiene la necesidad de articularse con otros sistemas, como el de salud, para implementar acciones dirigidas al aseguramiento de instalaciones sanitarias adecuadas para la comunidad escolar en su conjunto; así se podrían prevenir problemas de salud y garantizar el bienestar de la comunidad. Tales acciones son necesarias, pues las condiciones de las instalaciones sanitarias repercuten en la salud de las personas, y ésta a su vez influye en las disposiciones para la enseñanza y el aprendizaje de la comunidad escolar.

El estudio La educación preescolar en México explora las condiciones de seis espacios educativos: salones de usos múltiples o de cantos y juegos; áreas verdes; plaza cívica, patio o canchas deportivas; chapoteadero o alberca; arenero y área de juegos.

Los resultados arrojan que los espacios con mayor presencia en estas escuelas son la plaza cívica, patio o cancha deportiva (82.6) y las áreas verdes (64.3 por ciento). Sin embargo, en la modalidad privada, la carencia de áreas verdes es de 43.3 por ciento. En cambio, el salón de usos múltiples es el espacio del que menos disponen los preescolares, ya que sólo 23.9 por ciento cuenta con ellos.

El INEE destaca que las áreas con juegos para niños en condiciones adecuadas para ser usadas, constituyen uno de los espacios básicos para su desarrollo saludable. En ésta los preescolares pueden realizar actividades que contribuyen a su desarrollo físico, mental e intelectual (escalar, balancearse, saltar, jalar y empujar), pero efectuarlas en salones y espacios no diseñados para ello, lo complicaría.

Aunque la mitad de las escuelas cuenta con dichos espacios, existen marcadas diferencias entre las modalidades educativas. En escuelas públicas que laboran en un contexto urbano favorable se observa que cerca de 80 por ciento dispone de área de juegos en condiciones de uso. En contraste, en centros comunitarios e indígenas, 20 por ciento o menos tiene esos espacios para jugar.

En total, 39.7 por ciento de los planteles no cuenta con dichas áreas y 8.7 por ciento sí, pero sin condiciones para uso. De hecho, el instituto enfatiza que de ser usadas pondrían en riesgo la seguridad y la salud de los niños y los docentes.

Por otro lado, el INEE aclara que los chapoteaderos o areneros fijos o portátiles están contemplados dentro de la normativa de construcción de las escuelas, si bien es cierto que son previstos para aquellas de seis aulas o más en zonas urbanas.

Apenas 11.8 por ciento de los preescolares tiene alberca o chapoteadero en condiciones óptimas, mientras 19.2 por ciento cuenta con un arenero. Por lo anterior, el INEE considera necesario indagar sobre el uso que se hace en las escuelas de estos espacios educativos y las implicaciones que tiene su ausencia para las prácticas escolares y de aula, así como en aquellos casos de condiciones inadecuadas para su uso.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

La Jornada: Deficiente seguridad en centros públicos de prescolar: INEE


Las actuales condiciones hacen necesaria la regulación y supervisión del Estado, concluye
Deficiente seguridad en centros públicos de preescolar: INEE

Cerca de 28 mil jardínes de niños no cuentan con un control de entradas y salidas de personas, mientras 59% no tiene bodega para guardar sustancias peligrosas, documenta en una investigación

Alumnos de preescolar de la escuela Daniel Cosío Villegas, ubicada en la colonia Villas de la Hacienda, en Atizapán de Zaragoza, estado de MéxicoFoto Yazmín Ortega Cortés
Karina Avilés

Periódico La Jornada

Miércoles 29 de diciembre de 2010, p. 30

Alrededor de 28 mil planteles de prescolar, esto es, 35 por ciento en el país no cuenta con un control respecto de las entradas y salidas de personas en sus instalaciones, mientras 59 por ciento –aproximadamente 47 mil centros– carece de una bodega para resguardar materiales o sustancias que puedan representar riesgos para la salud y la integridad de los niños.

De acuerdo con el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), en 10.3 por ciento de las aulas de ese nivel educativo hay "materiales tóxicos como cloro, alcohol, agua oxigenada o detergente", que representa un riesgo para la salud de los menores. En 31.2 por ciento de los salones la infraestructura se encuentra en mal estado; abunda mobiliario con astillas o clavos que sobresalen, estantes frágiles o ventanas con vidrios rotos, que también significan una amenaza para la seguridad de escolares y docentes.

En La educación prescolar en México. Condiciones para la enseñanza y el aprendizaje, el INEE advierte que en 11.3 por ciento de las aulas en este nivel educativo las instalaciones eléctricas son deficientes, ya sea porque hay "cables sin recubrimiento, contactos en mal estado o saturados, entre otras fallas" y 10.6 por ciento de los espacios de aprendizaje se utilizan para almacenar instrumentos tales como "herramientas, podadora, entre otros".

La bodega, apunta el INEE, es considerada un elemento de seguridad para la escuela debido a que permite el resguardo de materiales que pueden representar riesgos para la seguridad y salud de los niños; sin embargo, este recurso no está presente en la mayoría de los planteles.

Los resultados de acuerdo con las modalidades educativas arrojan brechas aún mayores: mientras 91.8 por ciento de los preescolares privados sí cuenta con un espacio para el almacenamiento de materiales y mobiliario, la cifra para los centros comunitarios, indígenas y rurales es inferior a 25 por ciento.

Otro elemento que tomó en cuenta el instituto para analizar las condiciones de seguridad fue conocer si las escuelas de dicho nivel cuentan con un control de entradas y salidas de personas. A escala nacional se observó que 65 por ciento de los planteles ha implementado esta medida. No obstante, en el caso de los centros indígenas y comunitarios menos de una cuarta parte ha respondido a esta disposición.

El INEE apunta que el mecanismo de seguridad más extendido entre preescolares del país es el cerco perimetral, con 82 por ciento de los planteles.

Respecto a las condiciones físicas de las aulas, el instituto pidió a los profesores señalar si éstos contaban con materiales tóxicos, instalaciones eléctricas deficientes, infraestructura en mal estado y equipo sin usar almacenado dentro de las aulas.

Nuevamente las escuelas privadas y las urbanas públicas en "contexto favorable" presentaron los menores rezagos. Sin embargo, los preescolares públicos, adonde asisten los niños más pobres, tienen las mayores condiciones de riesgo. Por ejemplo, en 24 por ciento de las aulas de los planteles rurales que son atendidos por dos o más docentes existen materiales tóxicos, mientras en casi 60 por ciento de los salones de preescolares indígenas, los niños tienen muebles con astillas o caminan en pisos desnivelados.

El INEE advierte que en materia de seguridad, las actuales condiciones hacen necesario que dichos planteles cuenten con regulaciones y supervisión.

“Sería deseable que las condiciones de riesgo reportadas por los docentes en sus aulas fueran erradicadas, y que entre los administradores de los servicios educativos –autoridades, directivos y docentes– se favoreciera una cultura de prevención, pues sólo de esta manera se podrán asegurar condiciones adecuadas de seguridad e higiene.”

En general, añade, la situación del preescolar deja ver la necesidad de acciones del Estado dirigidas a asegurar la existencia, suficiencia y funcionamiento de servicios y espacios educativos adecuados, con la finalidad de que alumnos y docentes dispongan de ambientes apropiados para la enseñanza y el aprendizaje.